«Allò que la llum revela, allò que la paraula sosté.»
Toda obra de arte nace de una mirada.
La poesía y la fotografía comparten un mismo impulso: detener aquello que el tiempo amenaza con borrar. La palabra preserva la experiencia; la imagen la hace visible. Aunque emplean lenguajes distintos, ambas buscan comprender el mundo y conservar aquello que merece permanecer.
Estellés: Paraula i Mirada surge de ese encuentro. La exposición propone un diálogo entre la obra de Vicent Andrés Estellés y la fotografía contemporánea. No pretende traducir sus poemas en imágenes ni ilustrar literalmente sus versos. Cada lenguaje mantiene su identidad y encuentra en el otro nuevas posibilidades de significado.
Las treinta y seis fotografías que integran el proyecto nacen de la lectura personal que cada autor realiza de un poema. El texto no determina la imagen: la inspira. Cada fotografía constituye una obra autónoma que prolonga el universo poético de Estellés desde una sensibilidad propia, ampliando sus resonancias sin agotarlas ni explicarlas.
La riqueza de la exposición reside precisamente en esa pluralidad de miradas. Un mismo poeta da origen a treinta y seis interpretaciones, demostrando que una obra permanece viva cuando continúa despertando nuevas lecturas y nuevas formas de creación.
El visitante ocupa un lugar esencial en este diálogo. No encontrará correspondencias exactas entre versos e imágenes, sino un espacio abierto donde establecer sus propias relaciones. Cada lectura será distinta, porque cada persona recorre la exposición desde su memoria, su experiencia y su manera de mirar.
Con ese propósito, el recorrido se articula como una narración emocional organizada en cinco bloques que acompañan al visitante a través de las grandes experiencias de la existencia humana.
Las frases que introducen cada bloque no resumen los poemas ni explican las fotografías. Actúan como umbrales que preparan la mirada del visitante y marcan el tono emocional de cada etapa del recorrido.
La exposición concluye recordándonos que ninguna obra de arte permanece viva por sí sola. La poesía necesita nuevas lecturas; la fotografía adquiere nuevos significados cada vez que alguien vuelve a contemplarla. Ambas encuentran su plenitud en la mirada del otro.
Ese es el sentido último de Estellés: Paraula i Mirada: demostrar que el arte nunca se completa en el momento de su creación, sino en el diálogo permanente entre quien crea, quien contempla y aquello que permanece en la memoria.
1. L'Origen:
Ací comença la veu d’ un poble i una manera de mìrar el món
Sitúa la raíz en la tierra que pisamos, en las palabras heredadas en la cocina, en la sangre y en la memoria del pueblo.
2. Els Plaers de la Vida:
La felicitat també habita en les coses més senzilles
Celebra la belleza de amasar el pan, el sabor de un vaso de vino y el pulso vital de esos gestos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos.
3. L'Amor:
L’amor és cos, desig, record i camí compartir
Explora el roce salvaje de los cuerpos, el deseo urgente y la construcción de una memoria compartida a través de la piel.
4. La Nit, la Foscor i el Declivi: En la foscor i el silenci de la nit, l’absència es fa present.
Introduce el peso inevitable de los años en los huesos, las noches solitarias y el vacío físico que deja una ausencia.
5. Pèrdua, Memòria i Esperança:
La memòria compartidamanté viu allò que estimem
Propone una reflexión sobre lo que sobrevive a las cenizas, entendiendo la memoria como el acto de pasarnos, de mano en mano, una frágil rosa de papel.
Vicent Andrés Estellés, el hijo del panadero, que hacía versos
con Vicent Andrés Estellés se rompe el maleficio - Joan Fuster
Vicent Andrés Estellés (Burjassot, 4 de septiembre de 1924 - Valencia, 27 de marzo de 1993), es, sin lugar a dudas y junto a Ausiàs March, el poeta valenciano más importante de todos los tiempos.
Con solo 12 años, justo antes de empezar la guerra civil, comienza a escribir teatro y poesía y, ya en guerra, lee a García Lorca, Machado, Llorente y, más adelante, a Baudelaire, Neruda, Pavese, Sagarra, Carner, Verdaguer, Riba, Rusiñol, March, Salvat-Papasseit, Rosselló-Pòrcel...
Estudia periodismo en Madrid y en 1948 empieza a trabajar en Las Provincias, entonces dirigido por Martí Domínguez i Barberà, periodista al que Estellés admiraba. Pero Martí Domínguez tendrá que dejar el periódico cuando pronuncia su discurso tras la riada (Cuando enmudecen los hombres... ¡hablan las piedras!) y el diario evolucionará hacia posiciones reaccionarias y antivalencianistas. Esto hizo que Estellés, que había llegado a ser redactor jefe y corresponsal en el Sáhara Occidental, acabara despedido del periódico, en 1978, cuando recibió el Premio de Honor de las Letras Catalanas.
Estellés es el poeta de la muerte (A la hora justa quiero que en Burjassot, en la parroquia donde me bautizaron, toquen a muerto), de los placeres de la vida cotidiana (Nada me gusta tanto como aliñar con aceite crudo el pimiento tostado, cortado, cortado en tiras), del amor, el sexo y el erotismo (No había en Valencia dos amantes como nosotros, porque amantes como nosotros se paren muy pocos), de los horrores de la guerra y la posguerra (Aquellos tranvías amarillos, los autobuses azules, sucios del polvo lejano de Silla y Catarroja. Y bajaba una mujer, y llevaba una cesta y junto al río iba a la Cárcel Modelo) y de la patria (Quizás te maten o quizás se rían o te delaten; todo esto son banalidades. Lo que vale es la conciencia de no ser nada si no se es pueblo. Y tú, gravemente, has elegido), con un estilo popular y aparentemente sencillo, incluso vulgar, pero de una grandeza literaria exquisita.
Entre su extensa producción destacan (por su repercusión) libros como La clau que obri tots els panys (La llave que abre todas las cerraduras), Llibre de meravelles (Libro de maravillas), Recomane tenebres (Recomiendo tinieblas), Les pedres de l’àmfora (Las piedras del ánfora), Manual de conformitats (Manual de conformidades), Les homilies d'Organyà (Las homilías de Organyà), Mural del País Valencià (Mural del País Valenciano)...